
Si esta semana notaste que cargar nafta te salió un poco más caro, no es una sensación: desde el sábado 1° de agosto rige un nuevo aumento en los combustibles en todo el país, producto de una actualización parcial de los impuestos que los gravan.
Qué pasó, en criollo
El Decreto 693 —publicado en el Boletín Oficial— dispuso una suba del 0,5% en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) para las naftas y del 0,75% para el gasoil, más un ajuste en el Impuesto al Dióxido de Carbono. Traducido a lo que se ve en el surtidor, el sector estima un impacto aproximado de $11 por litro de nafta y $14 por litro de gasoil.
Hay un dato extra para tener en el radar: el Gobierno adelantó que el remanente de las actualizaciones pendientes de 2024, 2025 y el primer trimestre de 2026 se va a aplicar recién en septiembre. Es decir, esta suba de agosto no es la última del año — viene otra ronda en unas semanas.
Qué significa si manejás para vivir
Para un conductor de aplicaciones, el combustible no es un gasto más: es el insumo que determina si el viaje te conviene o no. Con este tipo de ajustes goteando mes a mes, conviene dejar de mirar el precio del litro como una foto fija y empezar a mirarlo como una curva.
Algunas cosas simples que ayudan a no perder plata en el camino:
Calculá tu costo por kilómetro, no por tanque. Sumá lo que gastaste en combustible en la semana y dividilo por los kilómetros que hiciste (la mayoría de las apps te los muestra en el resumen semanal). Ese número —no el precio del litro— es el que te dice si te está conviniendo trabajar en una franja horaria o en otra.
Revisá la presión de los neumáticos una vez por semana. Suena chico, pero un neumático con baja presión puede aumentar el consumo entre un 3% y un 4%. En una semana de muchos kilómetros, eso se nota en el bolsillo.
Agrupá los viajes largos. Si podés elegir, encadenar viajes hacia una misma zona antes de volver reduce los kilómetros «en vacío» (esos que hacés sin pasajero, buscando la próxima carrera).
Anotá el gasto real, no el estimado. Con los aumentos escalonados que se vienen hasta septiembre, lo que gastaste el mes pasado ya no sirve como referencia. Un registro simple —aunque sea en el celular— te va a servir para decidir si conviene ajustar tarifas objetivo o franjas horarias.
La suba de agosto ya está. La de septiembre todavía se puede planificar.
Fuentes: Diario Río Negro · El Doce.tv · Conclusión
